6
En mi desesperación oré, y el Señor
me escuchó;
me salvó de todas mis dificultades.
7
Pues el ángel del Señor
es un guardián;
rodea y defiende a todos los que le temen.
8
Prueben y vean que el Señor
es bueno;
¡qué alegría para los que se refugian en él!
9
Teman al Señor
, ustedes los de su pueblo santo,
pues los que le temen tendrán todo lo que necesitan.
10
Hasta los leones jóvenes y fuertes a veces pasan hambre,
pero a los que confían en el Señor
no les faltará ningún bien.
11
Vengan, hijos míos, y escúchenme,
y les enseñaré a temer al Señor
.
12
¿Quieres vivir una vida
larga y próspera?
13
¡Entonces refrena tu lengua de hablar el mal
y tus labios de decir mentiras!
14
Apártate del mal y haz el bien;
busca la paz y esfuérzate por mantenerla.
15
Los ojos del Señor
están sobre los que hacen lo bueno;
sus oídos están abiertos a sus gritos de auxilio.
16
Pero el Señor
aparta su rostro de los que hacen lo malo;
borrará todo recuerdo de ellos de la faz de la tierra.