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Así que los hombres de Israel y Judá dieron un gran grito de triunfo y corrieron tras los filisteos, persiguiéndolos tan lejos como Gat
y hasta las puertas de Ecrón. Los cuerpos de los filisteos muertos y heridos estuvieron esparcidos a lo largo del camino de Saaraim, hasta Gat y Ecrón.
53
Luego el ejército de Israel regresó y saqueó el campamento abandonado de los filisteos.
54
(David llevó la cabeza del filisteo a Jerusalén, pero guardó la armadura en su propia carpa).
55
Al observar a David pelear contra el filisteo, Saúl le preguntó a Abner, el comandante de su ejército:
—Abner, ¿quién es el padre de este muchacho?
—En realidad no lo sé —declaró Abner.
56
—Bueno, ¡averigua quién es! —le dijo el rey.
57
Tan pronto como David regresó de matar a Goliat, Abner lo llevó ante Saúl con la cabeza del filisteo todavía en la mano.
58
—Dime quién es tu padre, muchacho —le dijo Saúl.
—Su nombre es Isaí, y vivimos en Belén —contestó David.